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(5) La paradoja de Pablo

Επειρασας τοθς λεγοντας αποστολους
και ουκ εισιν και ευρες ψεθδεις.

Ap 2:2

I

Quienes estudian el Nuevo Testamento pueden notar con sorpresa que el texto no contiene virtualmente ninguna cita de Cristo en ninguna parte de las epístolas de Pablo. Con la única excepción de la fórmula eucarística en I-Cor 11:24-25, él nunca repite ni un dicho del Yeshúa/Jesús histórico, ni los que encontramos en los evangelios escritos ni de una tradición oral contemporánea.¹ Más aún, jamás alude al panorama de la vida del Salvador desde la Navidad hasta la Pasión, además de su enseñanza elaborada allí, los cuales llenan las páginas de los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento. Esto es, a primera vista, una omisión muy desconcertante.1

Además de esta notable falta de interés histórico, hay un aspecto todavía más enigmático en los relatos de Pablo en el Nuevo Testamento. Ello lleva a que una lectura objetiva y filosófica de los documentos parece revelar varias contradicciones lógicas, tanto en su biografía como en su teología si la comparamos con la de los evangelistas.

Hay que dar énfasis a que estas anomalías son de tipo conceptual y no empírico. Pues aunque por supuesto se localizan dentro de contextos históricos, teológicos y normativos entretejidos en el NT, no obstante se presentan como problemas de consistencia analítica y a priori entre varios textos—independientemente de la verdad o falsedad empírica de cualquier afirmación hecha o presupuesta por aquellos textos. Además, estas discrepancias también hay que distinguirlas de cuestiones lógicamente posteriores, referentes a la antigua composición, edición, redacción o datación de las escrituras del NTtodos de los cuales son asuntos empíricos/históricos.

En resumen y dicho más formalmente: las antinomias paulinas son contradicciones lógicas y por eso en principio no pueden ser resueltas ni por medio de una investigación histórica ni por una crítica textual, que son ambas metodologías empíricas.

Tampoco es éste el lugar para proporcionar un repaso de la cantidad de comentarios anteriores sobre estas complicadas cuestiones. Solamente me referiré a un gran número de citas de varios individuos eminentes, que están de acuerdo en que las doctrinas de Pablo parecen claramente opuestas al mensaje del evangelio. Estos extractos bastarán para mostrar que lo que se podría llamar ‘la paradoja de Pablo’ ha sido reconocida por un espectro muy amplio de personas destacadas a lo largo de los siglos.

II

Aquí pues está la matriz de las antinomias, junto con resúmenes breves de la aparente contradicción lógica en cada caso.Hay que referirse siempre al griego original, al menos vía el interlinear superlativo de Adolph Knoch (Biblio.19), ya que las traducciones desde la antigüedad a menudo han empañado—intencionalmente—estas mismas discrepancias. Se debe tener en cuenta, sin embargo, que tales contrastes son a menudo analógicos en lugar de binarios en sí; como tan corriente en la vida real, en lugar de o el uno o el otro, puede ser un caso de más o menoscomo por ejemplo en #17, donde uno podría donar a los pobres desde nada, hasta todo que posee (véase Lc 19:8-9, pero también Hch 5:1-11!). Otros de las dicotomías siguientes, por otro lado, son irreduciblemente binarias en forma.
 

01. Hch 9:7 (cp. Dt 4:12)Hch 22:9
En el cálculo proposicional de la lógica moderna, ‘
p y no-qes la negación formal de ‘q y no-p. Así «Oyeron la voz, pero no vieron a nadie» directamente contradice «Vieron la luz, pero no oyeron la voz». Pero aquel famoso acontecimiento en el camino a Damasco, fue la única justificación original para la supuesta comisión de Pablo con independencia de Pedro/Kefa y los demás apóstoles. (En este caso, es especialmente importante consultar el texto griego: Hch 9Hch 22; véase E. Pagels, 1975/79, en el Apéndice, más abajo.)

02. Hch 9:26-29Gál 1:17-2:1
¿Viajó Pablo entonces inmediatamente—¿o solamente diecisiete años después?—desde Damasco a Jerusalén, para ser presentado al círculo apostólico en pleno?

03. Mt 1:16/22:41-45, Lc 3:23Rom 1:3
Pablo declara que Cristo es del linaje de David, lo cual se niega explícitamente en los evangelios.

04. Mt 23:21, Lc 2:49/19:45-46Hch 17:24
Los evangelios aceptan la designación en el AT, del Templo en Jerusalén como la propia Casa del Amo. Pablo sin embargo proclama a los atenienses que Dios no mora en ningún santuario hecho por manos humanas.

05. Hch 1:15I-Cor 15:5-6
¿Cómo podía aparecerse Cristo a los Doce, y después a más de 500
hermanos a la vez, en un tiempo (antes de la ascensión) en que el apostolado contaba solamente con once (Iscariotes ya habiendo salido y Matías todavía no elegido) y el discipulado entero contaba sólo con 120?

06. Mt 10:2+40/16:15-19Gál 2:6+11-13
La designación explícita de Shimón Pedro como el apóstol principal, con toda la autoridad delegada de Cristo mismo, excluye lógicamente que cualquier otro discípulo o apóstol se le oponga ‘a su cara’ o (peor aún) le llame un hipócrita. En verdad,
¿no tenía nada que aprender Pablo de los apóstoles originales?

07. Mt 28:16-20, Hch 1:8/10:1-11:18/15:7-8+13-18Gál 2:6-9
La doctrina de los evangelios dice claramente que, después de la resurrección, los once apóstoles que quedaban fueron enviados para proclamar la buena nueva al mundo entero. A pesar de eso, Pablo se afirma a sí mismo como
el solo y único apóstol a los gentiles (‘el’ apóstol, como es llamado frecuentemente), mientras que ¡Pedro y los demás—según esta opinión—deberían limitarse a evangelizar solamente entre los judíos!

08. Mt 5:48, Lc 1:6, Jn 1:14/6:53-56Rom 8:8
La encarnación del Logos, además del mandato de perfeccionarse uno, traen consigo que los encarnados pueden muy bien agradar a Dios.

09. Lc 24:36-43, Jn 11:43-44/20:27, Hch 1:9-11, Fel 25I-Cor 15:42-50
Los evangelistas proclaman una resurrección y una parusía (segunda venida) encarnadas, mientras que al contrario Pablo asume una posición anti-carnal y francamente gnóstica.

10. Lc 4:5-8, Jn 18:36/19:18, Hch 4:26 (Sal 2:2)Rom 13:1-5
La soberanía
celestial se describe en los evangelios como de otra orden, comparada al dominio entero de las naciones—que son todas gobernadas por Satanás y por medio de una de las cuales (Roma) fue crucificado Cristo. En cambio, ¡las autoridades seculares con todo su armamento (¿incluso en Mc 15:16-20?) son declaradas por Pablo como las propias fuerzas armadas de Dios para castigar a los pecadores!

11. Mt 22:21Hch 25:11
Cristo cede al César los impuestos, Pablo le confía (¡a Nerón, nada menos!) su seguridad personal.

12. Dt 23:15-16, Mt 23:10-12, Jn 8:31-36Col 4:1, I-Tim 6:1-2, Flm 10-19
La re-conceptualización en los evangelios promete a los creyentes emanciparlos de relaciones opresivas, mientras que Pablo literalmente permite la esclavitud
dentro del discipulado.

13. Mt 12:46-50/23:8-9, Lc 14:25-26, Jn 1:12-13/3:1-8/11:52Col 3:18-21, I-Tim 5:8
Cristo enseña que uno ha de
renunciar a las ataduras familiares en favor de—es decir, reemplazarlas por—la paternidad/maternidad de Dios, junto con la fraternidad de los Hijos encarnados. Pablo, por su parte, defiende inflexiblemente la estructura familiar tradicional.

14. Mt 19:10-12, Lc 14:20-26/18:28-30/20:34-36, Fel 64!I-Cor 7:2-16+9:5?, Ef 5:22-24, I-Tim 3:1-4:3
Los evangelios estipulan que los dignos de la salvación tienen que superar al matrimonio (nótese bien que
Lc 18:28-30 sucede después de Lc 4:38-39); no nos olvidemos que, según Gén 3:16, ¡la monoandria (tener sólo un marido) fue el castigo de Eva por su desobediencia! Si una pareja casada entró en el discipuladopor ejemplo, si la esposa de Simón Pedro (Mc 1:30) también se unió a la comunidad—ellos en adelante fueron considerados como hermano y hermana en lugar de esposo y esposa. Sin embargo, Pablo permite una continuación del casamiento entre los discípulos.

15. Gén 25:1-6, Jue 19:1, II-Sam 3:7/15:16, I-Chr 2:46, Tom 61b!, Fel 36/59 I-Cor 7:9/9:5!?2
El Antiguo Testamento permite relaciones de ‘concubina’ (amante) fuera del matrimonio, cuyos hijos no heredan—una institución vital que Cristo no abolió. Pablo, no obstante, declara que las únicas dos alternativas son ‘casarse o quemarse’.

16. Núm 6:5, Lev 19:27, Jue 13:5, I-Sam 1:11, Mt 2:23, Vrd 21I-Cor 11:14
La tradición hebrea indicaba que el cabello largo, en varón o mujer, es un signo de santidad y devoción especial a Dios. En realidad, la palabra en
Mt 2:23 es ΝΑΖΩΡΑΙΟΣ (el término para nazirito en la edición LXX del AT) y no ΝΑΖΑΡΗΝΟΣ (es decir, alguien de Nazaret). ¿No estaban Sansón, el profeta Samuel, Juan Bautista y Cristo mismo consagrados de esta manera desde sus nacimientos?

17. Mt 6:24-34/10:8, Mc 10:13-31, Lc 10:38-42/14:28-33, Hch 4:32-36Hch 18:1-3, I-Cor 11:34, II-Tes 3:6-12
Cristo manda la cesación de trabajar por recompensa, la donación de todas las posesiones privadas a los pobres, y un estilo de vida en adelante tanto comunitario como ambulante—sin preocupaciones de un día para otro, tal como los pájaros y las flores, con todas las pertenencias compartidas y distribuidas equitativamente entre quienes tengan necesidad—así aboliendo, por tanto, de los humanos la maldición del trabajo (
Gén 3:17-19). El consejo de Pablo, al contrario, es ‘comed en casa’ y apartarse de los perezosos, que deben o trabajar o andar hambrientos.

18. Mt 11:25/18:1-5/21:16 (Sal 8:2), Mc 10:15, Tom 4I-Cor 13:11
Yeshúa enseña que es preciso hacerse como un niño para hallar el Reino del Cielo; Pablo dice exactamente lo contrario.

19. Mc 7:14-23, Lc 7:34Rom 14:21, I-Cor 8:13
O debemos o no debemos mantener un régimen alimenticio particular por razones religiosas. Pero Pablo no está de acuerdo, ni con las reglas dietéticas (
kashrut) del AT, ni con el mídrash (comentario) extraordinario del Salvador sobre eso.

20. Mt 12:19 (Isa 42:2), Lc 10:7Hch 17:16-34/20:20
Pablo predica de casa en casa, además de en las calles y plazas—en contra del modelo de Cristo.

21. Mt 6:5-6I-Tim 2:8
Pablo exige la mera misma oración abierta que Cristo condena como exhibicionista; el Salvador declara que uno debe orar
solamente en soledad y en secreto, nunca abiertamente.

22. Mt 18:1-4, Mc 9:33-35, Lc 14:7-11II-Cor 11:5-12:13
La narración de Pablo referente a sus viajes es insubordinadamente jactanciosa y competidora—en lugar de humilde, respetuosa y obediente—con respecto a quienes lo precedieron en el discipulado: los
ΠΡΕΣΒΥΤΕΡΟΙ, ‘mayores (en la fe)’.

23. Mt 5:43-48/7:1-5/9:10-13/18:21-35, Jn 8:2-11I-Cor 5, Gál 5:12, Tit 3:10-11
La actitud del evangelio hacia los malhechores es compasiva, pero
la de Pablo es francamente inquisitorial. ‘Qué alguien se entregue a Satanás para el exterminio de la carne’—¿significará que sea entregado al verdugo de las autoridades seculares (como en Jn 19:17-18)? ¿Debemos amar a nuestros enemigos o condenar y castigarlos?

24. Mt 23:8-12Hch 20:28, Gál 4:19, Flp 2:22, I-Tim 1:2/3:1-13
Pablo introduce los términos de ‘padre’, ‘diácono’ y ‘obispo’ para designar a los jefes religiosos—el mero tipo de título (junto con ‘pastor’, ‘ministro’ etc.) que Cristo había prohibido explícitamente. En realidad, el pasaje en San Mateo parece excluir a
cualquier clase de jerarquía dentro del discipulado, aparte de la simple precedencia (así ΠΡΕΣΒΥΤΕΡΟΣ en Hch 21:18, Stg 5:14, I-Ped 5:1, II-Jn 1)—según este criterio, Pablo fue obligado a someterse a los apóstoles originales, en contra de II-Cor 11:5 y Gál 2:6.

25. Gén 17:10, Lc 2:21Hch 16:3?, Gál 5:2, Flp 3:2, Tit 1:10-11
Decir que es necesario ‘amordazar (
ΕΠΙΣΤΟΜΙΖΕΙΝ) a los perros circuncisionistas’, es conceptualmente inapropiado en un contexto apostólico. En todo caso, aunque Cristo se refirió a la circuncisión parabólicamente—como en Tom 53ciertamente no prohibió su práctica física.

26. Lc 11:27-28, Jn 4:1-30/11:20-35/20:11-18, Tom 21I-Cor 14:34-35, I-Tim 2:11-15
Varias mujeres hablan abiertamente al Salvador. Después, Máriam Magdalena como primer testigo (!)
de la resurrección, es enviada por Cristo mismo para ‘angelar’ (ΑΓΓΕΛΛΩ: p66* )* A B) su resurrección a los propios apóstoles. ¡Ésta no es una enseñanza de mera sumisión femenina, ni de callarse en la asamblea!

27. Lc 7:36-8:3/10:38-42/23:55-24:11, Jn 12:1-3, Tom 61b/114, Fel 59I-Cor 7:1-2, Ef 5:22-24, Tit 2:4-5
Los evangelios representan a las mujeres como una parte íntima del séquito de Cristo—así rescindiendo el castigo de la dominación marital en
Gén 3:16. Pablo se opone enfáticamente a cualquier papel que dé libertad a las mujeres.

28. Mt 3:11-17/28:19-20, Fel 73/96/115!Rom 6:3-4, Col 2:12
Los evangelios aceptan que el bautismo por agua de Juan, significa el arrepentimiento y la limpieza referente a la Torah, y que además hay que hacerlo explícitamente ‘en el Nombre’. ¡Pablo, en cambio, considera el bautismo como
una muerte metafórica o vicaria!

29. Lc 23:43, Jn 5:24/8:51, Ap 20:4-6, Tom 1/18/19/111, Fel 43I-Tes 4:16-17
Cristo enseña que sus discípulos no
experimentarán la muerte, a pesar del martirio, mientras Pablo escribe sobre los ‘muertos en Cristo’.

30. Gén 4:1-5, Mc 15:10I-Tim 6:10
Pablo sostiene que el amor al dinero es raíz de todos los males. Pero en los casos paradigmáticos del homicidio de Abel por Caín y la entrega del Salvador por los principales sacerdotes, la envidia se cita como la maldad subyacente, mientras que Felipe y Valentín atribuyen el problema últimamente a ignorancia (como en Hch 3:17), ansiedad y olvido.

31. Mt 5:17-19/19:16-19, Lc 16:29-31, Hch 21:17-24!, 4QMMT:C.26b-31* ● Rom 7:6, Gál 3:10/5:18
Si la Torah entera—el decálogo en particular, pero
también las otras mitzvot (reglas morales) tales como Lev 19:18 et passim—está vigente hasta que el cielo y la tierra pasen, entonces la ley mosaica no es una maldición obsoleta de la cual se absuelven los creyentes. Éste fue el preciso asunto en discusión después de que Pablo concluyó sus tres jornadas misioneras, cuando ‘todos los ancianos’ (!) en Jerusalén le exigieron someterse al voto nazirito: para probar su adhesión continua a la Ley de Moisés. (*«Las obras de la Torah ... os serán contadas por justicia»; del Rollo del Mar Muerto, Miqsat Ma‘ase ha-Torah)

32. Mt 7:21/11:2-6!/19:16-19/25:31-46, Jn 13:34!/14:21/15:10, Stg 2:14-26Rom 3:28/10:9, I-Cor 15:35-44
Cristo dice que llamarle ‘Amo/Señor
no es adecuado, sino que se exige la obediencia total del discípulo; lo mismo el AT que los evangelios requieren el cumplimiento de una plenitud de mandamientos divinos, con obras fructíferas como resultado. En verdad, ¡fue precisamente por sus obras—y no meramente por su fe—como Cristo mostró su propia autoridad a Juan Bautista! Pablo, en cambio, declara que una simple confesión de la fe, junto con una creencia en la resurrección (meramente espiritual, no carnal) de Cristo, bastan—una doctrina totalmente antinómica. (Hay que distinguir cuidadosamente entre este tema y el perdón—tanto entre humanos como entre Dios y la humanidad—el cual es una doctrina sumamente innovadora en la enseñanza, primero de Juan Baptista y después de Cristo [Mc 1:4]. Ya que por supuesto la absolución lógicamente presupone una transgresión de las reglas y no su abrogación; compárense p.e. Ezek 18 con Mt 6:14-15.)

33. Gén 49, Mt 19:28, Hch 1:13-26, Ap 2:2!/21:14, Bernabé 8:3! I-Cor 9:1-2, II-Cor 11:5-13
Por último, hay que notar que el número fijo de los apóstoles fue establecido por el Salvador exactamente en doce (por razones obvias de simbolismo histórico—nótese la simetría en
Ap 21:12-14), y además que Pablo nunca fue enumerado en aquel círculo; ¡ni siquiera Bernabé en su Epístola reconoce el apostolado de Pablo!: «[Aquéllos apóstoles] a quienes dio el Amo el poder del Evangelio para predicar; y son doce como testimonio a las tribus, pues hay doce tribus de Israel» (8:3).

III

Pablo de Tarso es una figura enigmática y contradictoria. Trabado en el dilema ético de designar a todo mundo transgresores según la Torah, a la vez rechazando la Torah precisamente por haberlos condenado (Gál 3:10!), no conocía las enseñanzas y prácticas históricas de Cristo; ni fue dispuesto aprenderlas de los apóstoles originales (Gál 2:6). Así su soteriología se centró exclusivamente en la Pasión, de la que estaba enterado, interpretando la misión de Cristo como enteramente un sacrificio del AT. Mientras que el mensaje mesiánico novador—las enseñanzas de Cristo, encarnadas en su estilo de vida, elaborado por todos los evangelios canónicos antes de las narrativas de la Pasión—permaneció completamente ignorado por Pablo. (Sobre la moralidad bíblica trinaria, véase Perfecto en Fel Notas)

Esto no es negar que compuso unos elocuentes pasajes poéticos (tal como Col 1:15-20); pero es necesario considerarlos, a la luz de los conflictos doctrinales arriba descritos, nada más que adornos en sus escritos. Aquellos documentos, en su totalidad, proclaman un discipulado que es básicamente incompatible con el mensaje del propio Cristo, recordado en los evangelios históricos.

Importantemente, antes de Clemente de Alejandría e Ireneo de Lyon, a fines del siglo II, no hay ningún autor que cita tanto a los evangelios como a las epístolas paulinas. Así hubo un período de cisma abierta sumamente largo, entre la comunidad de los Doce y la de Pablo, antes de los intentos más tempranos de integración.

La maravillosa ironía, por supuesto, es que los evangelios canónicos mismos, de cuya tradición Pablo estaba tan manifiestamente ignorante, fueron preservados finalmente sólo por la Iglesia Paulina—la cual también ha diseminado por todo mundo el mismo AT que Pablo había despreciado. Pero la verdadera Santa Iglesia Petrina y Apostólica, la Iglesia Primitiva independiente del cisma paulino, no sobrevivió las persecuciones de los primeros siglos.

Pablo estaba encargado del apedreamiento de San Esteban (Hch 7:58-8:1), puesto que según Dt 17:7 los ‘testigos que pusieron sus mantas a sus pies’—es decir, quienes estaban bajo su autoridad directa—eran obligados a tirar las primeras piedras. ¿Fue también ‘el capitán de la guardia del Templo’ que detuvo a Kefa y Juan en Hch 4:1? ¿Se podría aun preguntar sobre su actividad en la noche del arresto de Cristo mismo? (Recuérdese que Lc 22:63-65 se lleva a cabo por la guardia del Templo y no por los romanos.) De ahí tal vez el problemático II-Cor 5:16, ΕΓΝΩΚΑΜΕΝ ΚΑΡΑ ΣΑΡΚΑ ΧΡΙΣΤΟΝ: «Hemos conocido a Cristo según la carne.» ¡Esto ciertamente explicaría la obsesión posterior de Pablo por el perdón no merecido!

Sea lo que fuere, mi propósito aquí ha sido meramente el de formular una serie de dicotomías bíblicas, las cuales exponen la lógica subyacente del antiguo cisma mesiánico/paulino, como esencialmente un tema conceptual (¡y por supuesto pragmático!) y no empírico. Esto, con esperanza, podría estimular en el lector una reconsideración del estatuto apostólico de Saulo de Tarso. Pues parece que jamás entró en el discipulado de Cristo—lo cual incontestablemente habría implicado aceptar la autoridad espiritual de Pedro—mucho menos se hizo apóstol.

Estas cuestiones básicas ya no pueden ser ni archivadas ni solucionadas por un mandato institucional. Pues su implicación esclarecedora es que la cristiandad tradicional—definida por el canon clásico del NT que incluye tanto los evangelios como la colección de Marcion de las epístolas de Pablo—es lógicamente auto-contradictorio y, por tanto, inherentemente inestable (como los siglos siguientes lo han demostrado tan claramente). Desde un punto de vista más positivo, puesto que la enseñanza paulina apunta a un estilo de vida esencialmente antiguo-testamentario (familias patriarcales, propiedad, sacerdotes, santuarios, ceremonias, rectitud mosaica), podríamos decir que la cristiandad paulina adoptó el vocabulario del evangelio de manera parabólica. De ahí que, en el ejemplo principal, la Misa o Comunión cristiana ha servido en las reuniones periódicas de las iglesias como un símbolo ceremonial de la la comida comunitaria cotidiana, basada en la convivencia de los Discípulos—la cual fue la Eucaristía (Η ΑΓΑΠΗ, como la llamaban) tal y como se celebraba por la Comunidad Apostólica Petrina en el siglo primero. De esta manera, Hermanas y Hermanos míos, el cristianismo a través de los siglos ha sido esencialmente una parábola de aquel Discipulado original que tenemos que poner en practica.


Apéndice: Críticas sobre Pablo, 200 d.C. en adelante


1Aunque, asombrosamente, en Hch 13:24-25 él cita a Juan Bautista; Hch 20:35, en cambio, es un dicho de Tucídides, La guerra del Peloponesio, II.97.4; mientras que Hch 26:14 es la primera parte de la línea 1574 del Agamenón de Esquilo, la cual continua: «... El golpe te dañará.»

2NB El texto griego aquí, a menudo mal traducido, es αδελϕην γυναικα: ‘una Hermana como mujer’—no el inverso ‘una mujer (esposa) como Hermana’, que es un concepto muy diferente, en revés orden cronológico. Hay compañerismo entre los hermanos y hermanas en el Discipulado, pero no hay matrimonio (véanse #14, Lc 10:1?!, Fel 36/59).